Sobre la identidad iberoamericana

identidadiberoamericanaJósé Luis de Imaz, Sobre la identidad iberoamericana, ed. Sudamericana, Bs. As., 1984

387 págs.

El tema de la identidad cultural iberoamericana y la busca de los rasgos definitorios de nuestra idiosincrasia supranacional han interesado desde siempre a José Luis de Imaz. “¿Y por qué nos importa tanto América Latina —se pregunta a sí mismo en las páginas iniciales de este libro—, si al fin y al cabo nuestra vida discurre […”] dentro de un solo país? Malicio que América Latina nos importa por distintas razones. A unos, porque la ven como un gran campo de experimentación ideológica; a otros, porque la expectativa del ‘continente de la esperanza’ tal vez les permita sobrellevar mejor tantas desesperanzas pequeñas; hay quienes sólo perciben a América Latina en términos de escala; para éstos es la canalización de sus resentimientos, para aquéllos un proyecto político, para los de más allá una cuestión de affectio.” Impulsado por ese vínculo afectivo, José Luis de Imaz procura iluminar la hondura de sus propias raíces mediante una investigación rigurosa y objetiva. Acudiendo a fuentes tales como las que ofrecen los historiadores, los sociólogos, los economistas, los antropólogos, propone una serie de hipótesis que toman en cuenta la relación entre los “grupos de pertenencia” y los “grupos de referencia”, y también analiza los llamados “estilos expresivos”, surgidos de diferentes vivencias. Libro de pasión y lucidez, Sobre la identidad iberoamericana no cae en abstracciones, no se deja seducir por mitologizaciones entusiastas y propone una imagen poderosamente convincente del modo de ser de América Latina en el contexto universal.

Rostro y filosofía de América Latina

rostrofilosofiaroigArturo Andrés Roig, Rostro y filosofía de América Latina, ed. EDIUNC, Mendoza, 1993.

230 págs.

El texto de Arturo Roig, Rostro y Filosofía de América Latina,publicado recientemente por la Editorial de la Universidad Nacionalde Cuyo, constituye un promisorio signo en un doble sentido. Por unaparte, con esta decisión nuestra Universidad retoma y profundiza, dentro de una perspectiva democrática y pluralista, una línea deapertura hacia un campo temático y hacia formas de pensamientovinculados con la constitución de una identidad latinoamericana,evidenciando una vocación por establecer lazos entre el ámbito científico y la sociedad que exceden una visión estrechamenteacademicista de su función institucional. Por la otra, la edición deesta serie de trabajos del maestro mendocino, además derepresentar un merecido reconocimiento de nuestra Universidad a su trayectoria, permite el acceso a las líneas fundamentales de surelevante aporte teórico a la filosofía del continente. El libro que comentamos está organizado en cinco apartados. Seinicia con una presentación, escrita por la Dra. Ofelia Schutte, y concluye con un apéndice bibliográfico de gran utilidad para quienesdeseen profundizar en el pensamiento del autor. En cuanto al cuerpodel trabajo, que constituye el objeto de esta reseña, está organizado en tres bloques: I. Entre la civilización y la barbarie, II. Una filosofía para la liberación, y III. Diálogos

Para una filosofía desde América Latina

filosofiaamericalatinaIgnacio Ellacuría, Juan Carlos Scannone (comps.), Para una filosofía desde América Latina, ed. Univ. Javeriana, Bogotá, 1992.

290 págs.

El trabajo filosófico que se viene realizando en América Latina durante los últimos cien años está marcado por el empeño en producir una filosofía auténtica. Pero la autenticidad filosófica se ha comprendido frecuentemente de modos distintos, en incluso antagónicos. Sin embargo, frente a las posiciones excluyentes, han surgido numerosos intentos de conciliación, particularmente en los últimos decenios. En la actualidad se intenta contruir, desde diferentes supuestos teóricos, una filosofía que sea capaz de elaborar, a partir de la experiencia histórico cultural de América Latina, categorías de pensamiento que alcancen validez universal y que puedan servir, además, para iluminar la marcha histórica de estos pueblos hacia el encuentro consigo mismos, es decir, hacia la determinación y realización de su idiosincracia socio cultural.

Este libro se ubica entre estos intentos de conciliación. En él se recogen parcialmente el primer fruto de la tarea que viene realizando un grupo de profesores jesuitas de filosofía, cuyos miembros, manteniendo posiciones teóricas diferentes y centrados sobre distintos intereses intelectuales inmediatos, se han propuesto roturar caminos que puedan aproximarnos al surgimiento de una filosofía rigurosa y universal, pensada y expresada a la altura de nuestra época y que, no obstante, esté enraizada en la problemática socio cultural y en las vivencias profundas del pueblo latinoamericano.

Esbozo de una antropología filosófica americana

antropologiaamericanakusch1Rodolfo Kusch, Esbozo de una antropología filosófica americana, ed. Castañeda, Bs. As., 1978.

147 págs.

Rodolfo Kusch, prestigioso creador y filósofo de la cultura, propone en esta obra la formulación de una antropología americana a partir de la silenciosa plenitud del discurso popular. Para una reflexión sobre el pensamiento popular, nos dice, los informantes se convierten ellos mismos en símbolos, porque la tarea no es relevar sino pensar.

El trabajo apunta a encontrar una definición de lo humano en América, tarea que se hace difícil pues, según el autor, sus categorías no están explícitas, y sólo pueden ser connotadas dentro del juego vivo de la cultura. De ahí que el “estar siendo”, como tensión entre lo determinado y lo indeterminado, ofrece la posibilidad de captar un modo de ser diferente, proyectado desde su particularismo a lo universal.

Positivismo y nación

positivismoynacionargentinaOscar Terán, Positivismo y Nación en la Argentina, ed. Puntosur, Buenos Aires, 1987.

204 págs.

“Como en otros países latinoamericanos, tambien en la Argentina la ideología positivista desempeñó un considerable papel hegemónico, tanto por su capacidad para plantear una interpretación verosímil de estas realidades nacionales cuanto por articularse con instituciones que -como las educativas, jurídicas, sanitarias o militares- tramaron un sólido tejido de prácticas sociales en el momento de la consolidación del Estado y de la nación a fines del siglo XIX y comienzos del XX. De hecho, la incorporación más plena al mercado mundial y las tareas de homogeneizar las estructuras sociales para tornar gobernables a países provenientes del período de enfrentamiento entre civiles posindependentistas coincidieron con una etapa de centralización estatal y con la penetración y difusión de la filosofía positivista.”

Con una selección de textos de J. M. Ramos Mejía, A. Alvarez, C. O. Bunge y J. Ingenieros.

Filosofía y nación

filosofiaynacionJosé Pablo Feinmann, Filosofía y Nación. Estudios sobre el pensamiento argentino, ed. Ariel, Buenos Aires, 1996.

320 págs.

“Filosofía y Nación” reúne siete estudios que debaten las líneas fundamentales del desarrollo cultural argentino durante el siglo pasado y analizan críticamente los principales hitos que apuntalan e impulsan la formación del pensamiento nacional: “La razón historicista y la generación romántica”, “La filosofía de Alberdi”, “El pensamiento del imperio”, “Racionalidad e irracionalidad en Facundo”, “El pensamiento del interior mediterráneo” y “El pensamiento de la Confederación Argentina”. Ni la minuciosa exégesis bibliográfica ni el solo planteo global de José Pablo Feinmann dan cuenta plenamente de la enorme relevancia de este trabajo, que asume el rigor metodológico a la vez que reivindica la visión histórica totalizante, siempre a partir de un examen detallado de las fuentes. Con ello, Filosofía y Nación continúa y renueva la no muy extensa tradición de grandes investigaciones sobre el pensamiento que han enaltecido figuras como Alejandro Korn, Coriolano Alberini y Tulio Halperin Donghi.

Las multitudes argentinas

multitudesargentinasJosé Ramos Mejía, Las multitudes argentinas, ed. de Belgrano, Buenos Aires, 1977.

236 págs.

Ramos Mejía(1849-1914) es uno de los primeros promotores de la aplicación del discurso positivista al análisis de una problemática nacional.

De profesión médico, creador de la Asistencia Pública, del departamento de Higiene y de la cátedra de Neuropatología, y del Círculo Médico Argentino. También como intelectual va a estar al frente del Consejo Nacional de Educación. Toda una curva vital e intelectual, pues, donde se percibe uno de los puntos precisos de constitución y penetración del discurso positivista en la cultura argentina, ya que no ha de resultar anecdótico que sea a partir de la disciplina médica como se organiza una interpretación de los social únicamente posible por la simultánea concepción de la sociedad como un organismo y de la crisis como una enfermedad, todo ello acompañado por una fuerte presión de la fracción médica dentro del campo intelectual por capturar el derecho habilitante para emitir mensajes vinculados con la política.

El puesto de Ramos Mejía en el Consejo Nacional de Educación es central en un momento en que la “la laicización de la modernidad descorporiza el poder”, y demanda una “sacralización de las instituciones”.
Desde ese espacio educativo, se organiza una liturgia patria, que baja a las escuelas para que ellas se celebre un culto a la patria abstracto con el fin de incorporar y argentinizar a los hijos de inmigrantes.

El problema de la multitud aparece en su pensamiento a partir de 1899 cuando escribe Las multitudes argentinas. Allí aparece este tema directamente vinculado al problema de la gobernabilidad, como también aparece una fuerte influencia de Le Bon y su texto Psicología de las multitudes.
El sociólogo francés expresa su inquietud precisamente por la presencia de las multitudes que ponen en peligro la gobernabilidad de la sociedad. Todo esto en el marco de la crisis del liberalismo clásico, donde el individuo libre, autónomo, consciente del mundo y de él mismo, es sustituido por el hombre-masa. En este la personalidad se aliena cargándose de espontaneidad y violencia pero también del heroísmo de los seres primitivos.

Le Bon servirá a Ramos Mejía entonces de inspiración en la elaboración de la obra antes mencionada, pero su mirada se centra en el papel de las masas en la historia nacional. Y aquí la visión que este positivista tiene de la sociedad argentina, es pensada desde un modelo organicista.

La constitución del objeto multitudinario desde matrices biologicistas definirán la presencia de las masas en la historia como una fuerza fenomenal vaciada de inteligencia y raciocinio. En vez de la Razón, las muchedumbres están motorizadas por puro instinto que las aproxima inexorablemente a la animalidad.

Por tanto -como dice Terán- Ramos Mejía a diferencia de Le Bon descree de la tesis de que el hombre puede ingresar en estado de multitud y allí alienar sus potencias racionales, dado que la materia prima de las masas está constituida por elementos anónimos e históricamente el hombre de las multitudes argentinas ha sido el individuo humilde de inteligencia vaga y sistema nervioso relativamente rudimentario y escasamente educado que percibe sentimentalmente y piensa con el corazón y a veces con el estómago.

Al observar las pulsiones básicas de esa ciega muchedumbre, Ramos Mejía recurre al pasado argentino. Allí encuentra una clave en las multitudes rurales, que le aportan algunos elementos para analizar la presencia en la argentina de fines de siglo XIX de las multitudes urbanas aluvionales.

Otro elemento central que trabaja el autor en Las multitudes argentinas, es la conexión entre la multitud urbana aluvional y el tema de la ciudadanía. Este tema se relaciona a su vez con el desafío inmigratorio. Para Ramos Mejía, los extranjeros constituyen un aporte complejo pero imprescindible para la constitución de la nación moderna.

Su interés por solucionar todos estos problemas que atraviesa la sociedad argentina, está orientado a la nacionalización de las masas ?mas precisamente hacia los hijos de inmigrantes- donde el Estado a través de la educación primaria, debe consumar este proceso de argentinización.

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El pensamiento indígena y popular en América

pensamientoindigenakuschRodolfo Kusch, El pensamiento indígena y popular en América, ed. Hachette, Buenos Aires, 1977.

270 págs.

Toda civilización construye una visión en torno a Lo Imperecedero, a lo que está más allá de lo contingente, independientemente de a qué se le atribuye ese carácter. Cuando Kusch busca lo permanente, lo no-transitorio en América, descubre que éste no está en las grandes ciudades, aunque éstas sean el lugar natural de encuentros y enfrentamientos de grandes ideas “universales”. Lo encuentra, aunque de manera no verbalizada aún, en el pensamiento indígena y popular, que sigue siendo lo único perenne con que cuenta la cultura americana. Así, en su libro EL PENSAMIENTO INDÍGENA Y POPULAR EN AMERICA nos dice unas palabras casi lapidarias: “No existe en América un estilo uniforme de vida. En lo que va del indio hasta el ciudadano acomodado, cada uno juega un estilo de vida impermeable. Por un lado el indio detenta la estructura de un pensamiento de antigüedad milenaria, y por el otro la ciudadanía renueva cada diez años su modo de pensar”.

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