La habitación de Giovanni

habitaciongiovanniJames Baldwin, La habitación de Giovanni, ed. Egales, Madrid, 2005.

176 págs.

Ambientada en el mundo bohemio del Paris de los cincuenta. La habitación de Giovani es un clásico de la literatura gay. Su tema principal versa en torno al despertar de un hombre joven ante su verdadera naturaleza homosexual.
David un e scritor americano rubio atractivo, que vive ne Paris, conoce a Giovanni, un hermoso joven italiano, en un bar gay. Borracho David acepta pasar la noche con èl. Y esa noche se prolonga hasta convertirse en tres meses de pasión en la habitación de Giovanni donde buscara refugio y encontrara el amor.
Incapaz de enfrentarse a la nueva vida que se abre ante el y su amor por un hombre huye, cobardemente, cuando su novia Hella regresa a Paris.
En esta novela, Baldwin integra el deseo en un entramado simbolico que desarrolla el “problema” de la homosexualidad en esquemas culturales mas amplios. El principal contraste es el que separa al americano, “civilizado” y culto, pero fundamentalmente deshonesto, frente a un italiano espontáneo, capaz de ser sincero consigo mismo pero inocente.

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Buen Criollo

buencriolloAdolfo Caminha, Buen Criollo, ed. Egales, Madrid, 2005.

173 págs.

Narra el amor irrefrenable que siente el criollo Amaro por el jóven Alexio, rubio, de ojos azul-verdosos, que cede finalmente a los requerimientos del compañero de navegación. Basada en un hecho real que causó escándalo en Río de Janeiro en el siglo XIX. Enfoca la cuestión de la esclavitud desde un punto de vista republicano y abolicionista.

Los putos

los-putosJosé María Gómez, Los putos, ed. Martínez Roca, Bs. As., 2008.

144 págs.

José María Gómez (régisseur egresado del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, docente en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, recibió por Los putos el Premio del Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial –Fondo Nacional de las Artes– 2006) reconstruye el itinerario de Adolfo por los baños, pasillos y recovecos de la villa de Retiro a partir del relato –capítulo a capítulo– de quienes fueran sus amantes (casi discípulos; Adolfo, más que un iniciador, es para ellos un apóstol), descubriendo el mundo y los cuerpos de los hombres a través de una experiencia que es, a la vez, estética y religiosa.

Cada uno de los capítulos es una voz que se confiesa, no para ser absuelta sino para volver a recordar, una vez más, el Paraíso al que accedían con Adolfo. Se trata de una novela tan batailliana como porteña. La Policía Federal es aquí el nido en el que hermosos y huérfanos cadetes se preparan para la acción violenta, la muerte y el amor. Es impactante el capítulo en el que el propio Adolfo comenta su conversión gracias a un ex comisario: “Yo le pedí que me violara”, dice. Entonces, en una escena a fin de cuentas familiar, relata su propio bautismo de fuego: “Y echándose de golpe con todo su peso adentro, me tapó la boca hasta que su propio grito contenido me anunció que nada dura toda la vida. A partir de esa tarde nunca más me tocaría, y aprendí que debía ser yo mismo el que buscara en los otros el dolor que él había convocado en mí como la prueba más contundente de su amor filial”. Los putos cierra con un lenguaje preciso y expresivo el círculo de la búsqueda estética y religiosa de ese amor filial.

texto extraído de este enlace

El colectivo

el_colectivoEugenia Almeida, El colectivo, ed. edhasa, Bs. As., 2009

156 págs.

El colectivo es una historia sencilla. Contada con una prosa igual de sencilla, de frases cortas, pero no exenta de ritmo y poesía. Es la historia de un pequeño pueblo en el que deja de parar el autobús público (el colectivo en la Argentina) sin que nadie sepa la verdadera razón. La historia sucede en la provincia argentina de Córdoba pero podría suceder en cualquier lugar del mundo. En un remoto país o al lado de casa. Que sucede en 1977 durante la dictadura militar pero podría suceder en cualquier momento de la historia. Hoy mismo o hace mil años.

Podríamos decir que nos encontramos ante una novela de denuncia social. Una novela que habla de los abusos y la impunidad del poder. Pero entonces no diríamos nada. Porque El colectivo va más allá. Cuenta una pequeña historia. Una anécdota. Pero una anécdota que se convierte en fábula. Una anécdota insignificante que resume millones de anécdotas, que las contiene en esencia. Con unos protagonistas casi arquetípicos, a la vez que profundamente humanos. Y es esto lo que más conmueve, que parecen atados a su rol. Muñecos de carne y hueso incapaces de dejar de cumplir su papel específico en la tragedia que sobreviene: Primitivo, el comisario, Martita… Todos los habitantes del pueblo son cómplices del poder de algún modo. Por aquello que no preguntan, que no dicen o que no miran.

Voces en el jardín

vocesjardinbogardeDirk Bogarde, Voces en el jardin, ediciones B., Barcelona, 1998.

Idioma: español, 266 págs.

Bogarde siempre me ha interesado, especialmente por su manera de hablar y expresarse, elegante, fastuosamente, muy a la inglesa. Su historia también es curiosa… Antes de la segunda gran guerra hizo pequeños papeles en el teatro, nada importante. Fue después del desastroso conflicto orquestado por otro genio de la interpretación, Adolf Hitler, cuando un agente de la compañía Rank, muy interesado por el aspecto del actor (no sé si debió tirárselo o su historia fue puramente platónica), le instó a que se dedicara en cuerpo y alma al cine. Hollywood vislumbró en Bogarde a una de esas estrellas que tan bien encajaba en sus desmesuradas producciones, y, una vez arrancó, Bogarde ya no pudo bajar del carro, al menos hasta los setenta, cuando abandonó su carrera cinematográfica por la literatura. Su obra no es muy extensa, pero sí interesante, y se compone por varios volúmenes de memorias y tres novelas, Un oficio suave, Voces en el jardín y Al oeste del ocaso. Tenía mucho talento y, siendo joven, no tardó en desmarcarse demostrando que era capaz de dotar con mucha profundidad psicológica a sus personajes, ahí están películas como Victim, Cast a dark shadow o The servant (no sé por qué mencionó sus títulos en inglés, acaso la resaca…), por no hablar de Muerte en Venecia y El portero de noche, mis preferidas del espléndido actor de ascendencia neerlandesa y escocesa. No sé si su padre, que era editor artístico de The times, o su madre, actriz, llegaron a ver con buenos ojos la labor de Dick en el cine. Bogarde era homosexual y tenía un carácter especial, agriado por la traumática experiencia que vivió en Alemania durante la guerra, cuando fue uno de los primeros oficiales (alcanzó el rango de capitán) en pisar el campo de concentración de Bergen-Belsen. Los horrores que allí vio, todos aquellos cuerpos destruidos por un innominado sentimiento para el que todavía no se ha hallado una explicación coherente, aquellos semblantes, aquellos ojos en los que sólo había retazos de abismo, le marcaron tanto que nunca dejó de odiar a los alemanes y a su patria (tanto es así que una vez escribió que bajaría de un ascensor antes que estar junto a un alemán en uno). Lo mejor de todo es que con tres de sus papeles estrella encarnaba a alemanes, uno de ellos oficial de las SS. Ironías de la vida.

Texto tomado de este enlace

Los chicos de alquiler no lloran

chicosalquilernolloranRichie McMullen, Los chicos de alquiler no lloran, ed. Egales, Madrid, 2001.

258 págs.

En la era del Rock and Roll, la vida en el soho londinense de los años 60 no es sencilla, y mucho menos si eres chapero; sin embargo, los chicos, explotados por las bandas locales, encuentran consuelo y apoyo entre ellos. Uno de ellos, Richie, abandonará este sórdido mundo para ir a buscar a su amor a Singapur, enrolándose en la marina mercante en una historia que no pretende sólo evocar la fuga de una situación penosa o una huida hacia delante, sino “un viaje de la prostitución al amor”.

Richie McMullen es psicoterapeuta. En 1984 fundó Streetwise Youth Project, con base en Londres, siendo el primero en Gran Bretaña en ocuparse de las necesidades de las jóvenes ante la prostitución. En 1987 cofundó Survivors, el primer grupo de Gran Bretaña de ayuda a jóvenes violados. Ha publicado un ensayo donde aborda el espinoso tema de la violación, “Male Rape: Breaking the Silence on the Last Taboo” ( GMP, 1990). Su primera novela fue “Enchanted Boy” (GMP, 1989).

“Los chicos de alquiler no lloran” Es su primera novela traducida al castellano.

El juguete rabioso

jugueterabiosoarltRoberto Arlt, El juguete rabioso, ed. Rueda, Bs. As., 2006.

193 págs.

Los personajes de Roberto Arlt, antihéroes trágicos, muestran el lado más amargo del ser humano, concretado en personajes solitarios y orillados, que sufren e intentan rebelarse contra la carga amarga de la existencia, como es el caso del protagonista de El juguete rabioso, Silvio Astier, un granuja adolescente que sueña con ser un gran bandido como Rocambole y un poeta como Baudelaire, para poder huir de la miseria de los barrios más bajos de Buenos Aires.
Esta es la primera novela de Arlt, uno de los máximos creadores de la novela argentina contemporánea, historia iniciática en la que, con su sorprendente estilo expresionista y giros originales, se patentizan las obsesiones del autor, surgidas de ese lado oscuro de la existencia, que sangra con la sordidez de las vidas más desafortunadas.

La casa

9789875664067Manuel Mujica Láinez, La casa, ed. Debolsillo, Buenos Aires, 2008.

306 págs.

La casa de la calle Florida, lacerada por la demolición, busca en el recuerdo su resplandor perdido y nos cuenta su historia, entretejida con la de aquellos que la han habitado y con las voces de los objetos que la pueblan. Testigos de amores furtivos y traiciones, sus cimientos se estremecen al revivir el fratricidio consumado en el balcón una lejana noche de carnaval, o al recordar las pasiones clandestinas duplicadas en los espejos. Y así, abandonada por sus moradores ilustres, su cuerpo derruido acoge, en un último intento por retener la antigua nobleza, a los espectros del Caballero gris y de Tristán, el arlequín adolescente que se va desvaneciendo junto a ella.

Memoria de mis putas tristes

memoriaputastristesManuel García Márquez, Memoria de mis putas tristes, ed. Espasa Calpi, 2006.

118 págs.

Es esta novela corta una mezcla de sabiduría, melancolía, nostalgia, ternura y sensibilidad que probablemente, si no se tienen unos cuantos años a la espalda, como los que goza el Premio Nobel colombiano, se ha vivido tanto, y se ha amado tanto, es imposible quintaesenciar. Por mucho que tirios y troyanos, críticos, amigos, enemigos y otras gentes que conocen al escritor de palabra o de obra, digan que éste se parece a otro libro, recuerda a aquel, se refiere a otro o alude a La lozana andaluza, compendio del arte de las putas, sólo se puede escribir un libro como Memoria de mis putas tristes cuando uno está de vuelta y es capaz de mirar de otra manera el amor.

Lo que resulta más que evidente es que García Márquez tiene en la retina La casa de las bellas dormidas, del también Nobel japonés Yasunari Kawabata, de donde extrae la cita que precede al texto de sus putas tristes. “No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la mujer dormida ni intentar nada parecido.”

 

Doña Flor y sus dos maridos

donaflorJorge Amado, Doña Flor y sus dos maridos, ed. Perez Galdós, Barcelona, 1993.

460 págs.

Doña Flor es, literalmente, una mujer adorable: su cuerpo está hecho para el amor, su voluntad no se dobla fácilmente, es casera, ingeniosa, tiene firmes principios morales… ¡y sabe cocinar! No habrá lector que no desee verla colmada de felicidades: una entrada segura, una vida intensa, risas, emociones y éxtasis conyugales. Y la verdad es que Doña Flor lo consigue. Sólo que de dos maridos distintos.¿Y cómo es posible para una mujer de principios aceptar esta situación? La respuesta sólo depende del genio novelístico de Jorge Amado, quien respeta los escrúpulos de su personaje de tal modo que es el lector quien resulta colmado de felicidades; pocas novelas contemporáneas poseen una capacidad tan intensa de comunicar alegría, de captar todo el color de la vida cotidiana en Bahía y de agitar figuras tan espléndidas: damas célebres por su rango o por su accesibilidad, profesores nada académicos, reyes del hampa o los devotos instrumentistas de la orquesta de aficionados “Hijos de Orfeo”.

Santuario

santuarioWilliam Faulkner, Santuario, ed.Seix Barral, Buenos Aires, 1984.

205 págs.

Durante la “ley seca” en el Sur de Estados Unidos. Los jóvenes Temple Drake y Gowan Stevens han sufrido un accidente de automóvil. El lugar más cercano se descubre como refugio de una banda de traficantes en alcohol. Temple, una joven estudiante de diecisiete años resulta violada y raptada por Popeye, que huye del lugar tras asesinar al deficiente Tommy. Lee, jefe de los traficantes, es acusado de la muerte de Tommy, mientras Popeye, tras abandonar a Temple en un burdel de Memphis, es acusado por un asesinato que no ha cometido.

El personaje
Al gángster Popeye lo educó una abuela demente y pirómana. Había nacido con retraso físico y mental: hasta los cuatro años no andaba y tampoco hablaba. Calvo hasta los cinco años. Frágil, debil. Impotente. Popeye de niño se daba a cortar en pedazos pequeños pájaros y gatos. Popeye de adulto no trocea animales; pero asesina y ultraja adolescentes. Sigue padeciendo impotencia.

La inicuidad como patología. El asesinato como síntoma. Popeye, un tipo sórdido y sin escrúpulos, oculta en su carencia física y humana la oportunidad de la tragedia. Para otra época y en otra literatura hubieran convenido al autor un desprecio o una ambición universales. A Faulkner sirve la impotencia vivida con amargura y el alma que no se aflije ante el dolor. Se entiende en el traficante una moderna versión de Edipo o de Don Juan: retorna al hombre el deseo que mata.

Popeye no consigue amar aunque lo ansíe. Una insatisfacción así, interminable, lo condena a la imposibilidad de compartir el deseo. Lo inclina a despreciar la vida ajena. Los personajes de “Santuario” padecerán el exceso de esta carencia. La vida de Popeye se llena de aspereza humana y se parece a una vida inútil, causa y efecto comunes de padecimiento.

Sobre la escena, una tragedia. El personaje, aunque secundario, se descubre como un mito imperecedero, como una versión nefasta y universal de la impotencia humana. Un mito calvo, curiosamente. Así tendida la tragedia, no extraña que Popeye se deje acusar finalmente por el asesinato que otro comete. ¿Para qué esforzarse en un suicidio cuando puede obtenerse una ejecución? Dejar que otros te maten: el hábil modo con que un gángster impotente se suicida.

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Santa Evita

santaevitaTomás Eloy Martínez, Santa Evita, ed. Alfaguara, Buenos Aires, 2003.

424 págs.

Fue una desaparición itinerante. Un peregrinaje por la locura, por los mares y los cementerios. una procesión de velas derritiéndose en venganza, una travesía de sangre. Fue la senda tortuosa de la muerte, uno de los dilectos caminos de la Argentina contemporánea. Fue, es, la historia de “Santa Evita”, y la escribió Tomás Eloy Martínez (60). Santa Evita, es un libro, una novela real del destino trashumante de un cadáver, el de María Eva Duarte de Perón, que después de muerta empezó a viajar sin destino. desatando vendavales de maldiciones, suscitando amores negros, apabullando al país con intrigas, y seduciendo al mundo con las lágrimas que brotaban de una momia hermosa, melancólica y profanada por la vida en el corazón de su larga muerte.
En una turbia medianoche de invierno de 1989 sonó el teléfono en la casa de San Telmo de Tomás Eloy, que decidió atender “por letargo o por desconcierto”. Era el coronel Héctor A. Cabanillas (en la novela se llama Tulio Ricardo Corominas), era el hombre que había pivoteado, por expresa disposición de Pedro Eugenio Aramburu, el “Operativo Traslado” de los restos de Eva Perón a lugar seguro. Cabanillas había tenido un predecesor frustrado y demencialmente castigado por la obsesión de Evita: el teniente coronel Carlos Moori Koenig (en la novela aparece con su nombre real). Moori Koenig nunca pudo dar cristiana sepultura al cuerpo de la segunda esposa de Perón. Una cadena de enigmáticas desgracias lo derrotaron antes y lo ahogaron en un río de ginebra y de delirio. Esa noche, la del llamado, fue una noche de cita. Tomás Eloy fue al café Tabac de Libertador y Coronel Díaz. Y allí se encontró con Cabanillas (Corominas); con Jorge Rojas Silveyra -embajador en España en los tiempos de Alejandro Agustín Lanusse. Rojas fue el encargado de devolver a Juan Perón el cuerpo de su mujer después de décadas de secretos ambulatorios. También estaba otro testigo crucial, fantasmagórico y desdoblado, que la cautela del novelista decidió llamar “Maggi”. Ellos le entregaron toda la documentación que tenían en sus manos, porque “el secreto los ahogaba”. La historla del cuerpo de Evita empezaba a develarse.
Noticias accedió en exclusiva a un capítulo que el autor decidió excluir de su libro. Es otro final posible para un relato que no termina. A continuación se consignan los fragmentos narrativos de ese capítulo, y en un contrapunto ante Noticias, y de frente a su propio texto, Tomás Eloy habla de la Argentina.

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El cero y el infinito

ceroinfinitoArthur Koestler, El cero y el infinito, ed. Emecé, Buenos Aires, 1998.

262 págs.

Publicada en 1940, ilustra los mecanismos de la destrucción de la personalidad y el envilecimiento de las víctimas que pusieron en evidencia los procesos de Moscú de los años treinta.
La novela, una suerte de glacial teorema, transcurre en la prisión a la que ha sido conducido un dirigente de la vieja guardia bolchevique caído en desgracia, Rubashov, personaje, según cuenta Koestler en sus memorias, calcado en sus ideas de Nikolai Bujarin, y en su personalidad y rasgos físicos de León Trotski y Karl Radek. Para debilitar su resistencia, Rubashov es sometido a mortificaciones como impedirle dormir y enfrentarlo a reflectores deslumbrantes.
Koestler, que fue comunista convencido, escribe sobre los extraños procesos de Moscú, donde cientos de antiguos miembros del partido, de los primeros revolucionarios, se autoinmolan para salvar al partido, la idea stalinista del partido. Rubashov, uno de los héroes de la revolución, es encarcelado como todos sus antiguos compañeros, desaparecidos uno a uno. En la cárcel, Rubashov, entre los descansos de los interrogatorios, repasa algunos momentos de su vida al servicio de la revolución, su anteriores detenciones, la ilógica de las decisiones del partido, cómo era imposible la aparición del “yo”. A trompicones despierta del ideal comunista, aunque justifica la farsa de los juicios y las mentiras sobre las acusaciones como último deber hacia el partido

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Los caminos a Roma

caminosromaFernando Vallejo, Los caminos a Roma, ed. Alfaguara, Buenos Aires, 2005.

201 págs.

La narrativa de Fernando Vallejo parece haber surgido de la violencia colombiana, casi en oposición al “realismo mágico” de su compatriota Gabriel García Márquez. La homosexualidad, los espacios maleables y marginales, la rutina violenta y la rapidez con que vincula el presente y el pasado en un solo tejido narrativo, crean esa atmósfera violenta, injuriosa y lírica que caracteriza la obra de Vallejo. También es conocido por sus insultos a Colombia o sus paradójicas reacciones ante los premios y apariciones sociales.
Su obra central es la serie autobiográfica El río del tiempo, de que ya ha publicado seis volúmenes, Los días azules (1958, recuerdos de su infancia), El fuego secreto (1987, episodios del adolescente irreverente que curiosea en los barrios bajos de Medellín y Bogotá), Los caminos a Roma (1988), Años de indulgencia (1989, recorridos por Europa y Nueva York), El Mensajero (1991, biografía de Porfirio Barba-Jacob) y Entre fantasmas (1993, años de residencia en México).

Antes del fin

antesdelfinErnesto Sábato, Antes del fin, ed. Seix Barral, Buenos Aires, 1998.

214 págs.

Las memorias de Ernesto Sabato, es un libro único que constituye su testamento espiritual. Es la historia de un joven nacido en La pampa, que emprende con éxito una carrera altamente especializada en el mundo científico y llega incluso a trabajar en el centro Curie de París, para luego, en contacto con los surrealistas, abandonar la ciencia por la literatura y el arte, en un gesto valeroso y retador, y con su primera novela, rechazada por multitud de editores, obtener el reconocimiento de Albert Camus y Thomas Mann. Es también, por otra parte, la historia de un hombre rebelde, afín desde muy pronto al anarquismo y a la izquierda revolucionaria, que descubre y denuncia las máscaras del totalitarismo soviético para luego, ya en su vejez, presidir con extraordinario coraje personal la comisión que investiga el horror de los desaparecidos en Argentina y desvelar la magnitud del genocidio. La alianza de rigor ético, acento lírico y firme voluntad solidaria con los desposeídos confiere a Antes del fin el carácter de un libro único: constituye, como pocas obras de hoy en día, el legado esencial de un gran escritor para las generaciones que lo suceden.

Sergio

sergioManuel Mujica Láinez, Sergio, Ed. Sudamericana, 1977.

240 págs.

El mundo como un ámbito donde las oposiciones más enconadas se suman en una figura que las abarca sin hacerles perder ferocidad. Tal es el espacio creado por esta novela de Manuel Mujica Láinez que deslumbra con las variaciones de un cadeiloscopio infatigable. Repugnancia y deseo, plenitud y frustración se dan una y otra vez en las páginas de este relato: Sergio, o los infortunios de la virtud y la belleza. Casas de Buenos Aires corroídas por la nostalgia, habitadas por personajes exacerbados por la soledad: esplendor de los museos europeos. Por esos rumbos Sergio avanza hacia un destino trágico que confunde con la liberación.

El castillo blanco

castilloblancoOrhan Pamuk, El castillo blanco, ed. Mondadori, Barcelona, 2007.

183 págs.

El Castillo Blanco cuenta la maravillosa historia de dos hombres, un turco y un veneciano, cuyas vidas se entrecruzan. El primero es un joven científico italiano que, cuando viajaba de su Venecia natal a Nápoles, es capturado por unos piratas. Transportado a Turquía, es vendido como esclavo a un sabio turco que, deseoso de conocer los avances de Occidente, queda cautivado por los conocimientos de su nueva adquisición.

Pronto queda patente el paralelismo de la historia con Las mil y una noches. Si en aquella era Sherezade la que, para salvar su vida, contaba al sultán una historia cada noche, ahora es este joven esclavo el que utiliza sus conocimientos sobre ciencia para contentar a su nuevo dueño. Lo mejor es que Pamuk logra, gracias a su exquisito trato de la narración, que estos dos hombres sobresalgan de su lugar y su tiempo, y se conviertan en una metáfora de lo que, a pesar de todas las superficiales diferencias, une poderosamente los hombres de Oriente y de Occidente. Ambos hombres ansían conocerse, respetarse, aprender el uno del otro. Ambos utilizan el mismo lenguaje: el de la ciencia. Ambos aprecian, en último término, las mismas cosas.

La ciudad y los perros

ciudadperrosMario Vargas Llosa, La ciudad y los perros, ed. Seix Barral, Barcelona, 1995.

303 págs.

“La ciudad y los perros” no es sólo un ataque contra la crueldad ejercida sobre un grupo de jóvenes alumnos del Colegio Militar Leoncio Prado, sino también una crítica frontal al concepto erróneo de la virilidad, de sus funciones y de las consecuencias de una educación castrense malentendida.

Aunada a la brutalidad propia de la vida militar, a lo largo de las páginas de esta extraordinaria novela, la vehemencia y la pasión de la juventud se desbocan hasta llegar a una furia, una rabia y un fanatismo que anulan toda sensibilidad.

El perfume

elperfume Patrick Süskind, El perfume, ed. RBA, Barcelona, 1993.

223 págs.
En esta novela, deliciosamente aromática, el autor crea un mundo olfatorio fuera de lo común. Es la intrigante historia de Jean Baptiste Grenouille, que nació en un mercado parisino del siglo XVIII, habiendo sido arrojado entre las vísceras de pescado por su madre. Siendo él mismo inodoro, posee la nariz más prodigiosa para captar los aromas, los cuales va registrando en su memoria con exactitud sorprendente. Esta particularidad le permitirá experimentar en el taller de Monsieur Baldini y crear perfumes exóticos y extraños mezclando aromas. Jean Baptiste obsesionado por su órgano olfatorio, deja el taller y se lanza por el mundo para aprender más sobre el arte de la perfumería, desendo reproducir el aroma suave y sensual de mujeres jóvenes.

El Perfume, historia de un asesino es una novela brillantamente escrita. Süskind tiene la habilidad de crear un mundo donde el aroma es el summum de los principios. El autor hilvana el suspenso, la ficción histórica y el horror, en un relato que cautivará al lector hasta el final. Es un viaje sensual a través de la nariz de un sociópata. El climax es chocante y cuestionará la verdadera naturaleza humana.

El lobo estepario

r_lobo20esteparioHermann Hesse, El lobo estepario, ed. Centro Editor de Cultura, Buenos Aires, 2005.

190 págs.

 

Érase una vez un individuo, de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos pies, llevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario. Había aprendido mucho de lo que las personas con buen entendimiento pueden aprender, y era un hombre bastante inteligente. Pero lo que no había aprendido era una cosa: a estar satisfecho de sí mismo y de su vida. Esto no pudo conseguirlo.

Acaso ello proviniera de que en el fondo de su corazón sabía (o creía saber) en todo momento que no era realmente un ser humano, sino un lobo de la estepa. Que discutan los inteligentes acerca de si era en realidad un lobo, si en alguna ocasión, acaso antes de su nacimiento ya, había sido convertido por arte de encantamiento de lobo en hombre, o si había nacido desde luego hombre, pero dotado del alma de un lobo estepario y poseído o dominado por ella, o por último, si esta creencia de ser un lobo no era más que un producto de su imaginación o de un estado patológico. No dejaría de ser posible, por ejemplo, que este hombre, en su niñez, hubiera sido acaso fiero e indómito y desordenado, que sus educadores hubiesen tratado de matar en él a la bestia y precisamente por eso hubieran hecho arraigar en su imaginación la idea de que, en efecto, era realmente una bestia, cubierta sólo de una tenue funda de educación y sentido humano. Mucho e interesante podría decirse de esto y hasta escribir libros sobre el particular; pero con ello no se prestaría servicio alguno al lobo estepario, pues para él era completamente indiferente que el lobo se hubiera introducido en su persona por arte de magia o a fuerza de golpes, o que se tratara sólo de una fantasía de su espíritu. Lo que los demás pudieran pensar de todo esto, y hasta lo que él mismo de ello pensara, no tenía valor para el propio interesado, no conseguiría de ningún modo ahuyentar al lobo de su persona.

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En busca del tiempo perdido

buscatiempoperdidoMarcel Proust, En busca del tiempo perdido, ed. Alianza, Madrid, 2007.

516 págs.

La Novela del siglo XX cae bajo las esferas de influencia de dos obras, las que la definirán; por un lado, James Joyce (1982-1942) con su Ulises, y por otro, En busca del tiempo perdido, de Proust. En busca del tiempo perdido es una novela constituida por otras novelas, es la interiorización, el tratar de captar el recuerdo, la memoria, pero a través del mundo, es en el mundo donde el narrador encuentra los detonantes de la memoria, aquellos que lo trasladan a otro tiempo, son los que guían a la novela, a través de ellos conocemos, tanto al narrador y sus emociones, como al pasado y los otros personajes: “Así ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido el querer evocarlo, e inútiles todos los afanes de nuestra inteligencia. Ocultase fuera de sus dominios y de su alcance, en un objeto material (en la sensación que ese objeto material nos daría) que no sospechamos. Y del azar depende que nos encontremos con ese objeto antes que nos llegue la muerte…”

Es a partir de la llamada memoria sensible que Proust nos traslada por su mundo, por sus memorias. Por el camino de Swann es el primer volumen de los que constituyen la obra capital del parisién, e inicia con el narrador-autor meditando en su cama, a partir de estas meditaciones el lector es transportado a la infancia de Marcel, a los cuartos en que dormía en aquel tiempo, al pueblo de sus abuelos, donde pasaba sus vacaciones, donde, desde la habitación de su tía abuela veía los campanarios de la catedral gótica del pueblo, de Combray. Pero la anécdota no es la esencia en la novela proustiana, sino que va más allá, son los recovecos de la memoria en donde se pierde la anécdota, donde el simple olor de una flor ya marchita, el encuentro con aquel objeto material, nos llevará a encontrarnos con aquella amada que se ha olvidado o con aquel amigo que ya no se trata.

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Desayuno en Tiffany’s

desayunotiffanysTruman Capote, Desayuno en Tiffany’s, ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1992.

Golightly es, tal vez, el personaje más cautivante creado por este maestro de la seducción que era Truman Capote. Atractiva sin ser linda, tras haber rechazado una carrera de actriz en Hollywood, Holly se convierte en una de las figuras del Nueva York más sofisticado, bebiendo cócteles y rompiendo corazones. Mezcla de picardía e inocencia, de astucia y autenticidad, Holly se contenta con vivir el día, sin pasado, no queriendo pertenecer a nada ni a nadie, sintiéndose desterrada en todas partes, pese al glamour que la rodea, y soñando siempre en ese paraíso que para ella es Tiffany´s, la famosa joyería neoyorquina.

El beso de la mujer araña

besomujeraranaManuel Puig, El beso de la mujer araña, ed. Booket, Buenos Aires, 2007.

245 págs.

Dos hombres muy diferentes, que sufren la injusticia de un mismo orden represivo, se encuentran encarcelados juntos. Ésta es la historia de Valentín Arregui Paz, ideólogo y aspirante a revolucionario, quien se halla encerrado en la celda de una prisión argentina con Luis Molina, decorador de vidrieras, homosexual y aspirante a femme fatale.

Escrita en 1976 y prohibida de inmediato en la Argentina, El beso de la mujer araña ha sido considerada como una de las mejores novelas de Manuel Puig.

El retrato de Dorian Gray

el_retrato_de_dorian_gray_de_oscar_wildeOscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, ed. Edicomunicación, Barcelona, 1995.

254 págs.

 

Oscar O’ Flahertie Fingal Wils – Wilde (1854-1900), mejor conocido como Oscar Wilde, es una de las figuras más brillantes de la literatura inglesa.

El retrato de Dorian Gray (1891) es una de sus obras más famosas. Encuadrada en lo que se dio por llamar movimiento decadente o simbolista de la mitad del siglo XIX, reivindicaba un credo estilístico puro y absoluto, una primacía de lo artístico sobre lo objetivo. Dorian Gray, un joven hermoso como un atleta griego, se dedica a apurar el cáliz de todos los placeres, mientras su retrato es el que envejece y recibe en su imagen las huellas de la depravación. Versión decadente del Fausto de Goethe, es un fresco preciso y detallado de la sociedad victoriana bajo el prisma luminoso de una prosa exquisita.