Corazón Coraza

corazoncorazabenedettiMario Benedetti, Corazón coraza y otros poemas, ed. Planeta, Bs. As., 1997.

125 págs.

Mario Benedetti nació en 1920 en Paso de los Toros (Uruguay). Al cumplir cuatro años, la familia se instaló en Montevideo. Benedetti descubrió esa ciudad de pinos, acacias y álamos y aprendió a amarla. Eligió entonces convertirla en el espacio de su poética y de su narrativa: ” mostar al mundo cómo era mi casa “. Desde su infancia estableció una fusión esencial entre la experiencia y la palabra, que sería el eje de todos sus textos. En un reportaje concedido al poeta Juan Gelman para la revista Crisis en 1974, Benedetti explicó: ” Una vivencia directa puede ser inconmensurablemente enriquecida por la imaginación, pero sin esa vivencia directa, la imaginación puede a veces golpear en el vacío “. Distinguir una de la otra y enriquecerlas constituye uno de los ejes de su oficio literario
Entre 1971 y 1973, Benedetti regresó a ” su paisito ” -como lo denomina en sus poemas- y dirigió el departamento de Literatura Hispanoamericana en la Faculdad de Humanidades y Ciencias sociales de Montevideo. Al producirse el golpe militar, inició un exilio de doce años. Recayó en Buenos Aires, donde fue amenazado por la Triple A. Huyó a Perú; después de un tiempo de sosiego, lo expulsaron. Se refugió por algunos años en Cuba y terminó su exilio en España. En La casa y el ladrillo (1976-1977) se puede leer la historia de nuestros países. En uno de sus mejores versos define la situación errante de muchos latinamericanos de aquella época: ” interrumpe o reanuda/ la fuga o cacería/ de oscuro desenlace “.
La poética de Benedetti es irreverente. En algunos versos recurre a un tono zumbón que busca delatar, aunque por lo general se refugia en un humor que mitiga su melancolía y pesimismo. Sin llegar a producir la revolución lingüística de Girondo, de Vallejo o de Gelman, se permite algunas libertades formales como el neologismo o el encabalgamiento de palabras. En su libro Poemas de otros recurre a heterónimos y esconde su identidad detrás de los nombres de los personajes de sus novelas: Laura Avellaneda y Marín Santomé, protagonistas de La Tregua ; Ramón Budiño, de Gracias por el fuego . En aquel reportaje otorgado a Gelman dijo al respecto: ” Tampoco descubro nada con la técnica porque tengo algunos antecesores como Machado, como Pessoa, y como vos mismo, en eso de hacer poemas a partir de personajes inventados “.

Texto tomado de este enlace

Tener lo que se tiene

tapa Los papeles salvajes_1 tomo_finalDiana Bellesi, Tener lo que se tiene. Poesía reunida, ed. Adriana Hidalgo, Bs. As., 2009.

1226 págs.

Toda la poesía de Diana Bellessi se tensa en su propia donación; afirmada en la inmediatez de la mirada hacia el esplendor de las formas, incluye el ideal de una oralidad de lazos comunitarios. Articula asimismo un pensamiento crítico de enorme coherencia con una marcada impronta social de un modo completamente novedoso. No es la ilusión referencial ni documental lo que la anima, sino la capacidad lírica de ver el mundo en el arrebato de una gracia del lenguaje. Cada libro indaga aspectos que el anterior había previsto pero no agotado. Algo gime en estos poemas, algo de cristal herido, de sangre seca, de boca del cieno. Esta pobreza herida es la materialidad humana que recorre el libro. A la vez, su poesía es pacientemente dulce, poblada de diminutivos, de resabios del habla, apócopes de la intimidad popular en el seno de versos frágiles que esplenden, rítmicos, cantados, donde esta riqueza ya no está vedada. Sus poemas siempre recuperan una circunstancia, por ínfima que sea, y ese gesto constante que tendrá varias veces su apoteosis, vuelve a hacerse presente en su último libro, Tener lo que se tiene. En el paisaje, la autora ejerce otro destronamiento del egotismo. Si en su poética hallamos una utopía del habla, también percibimos una ética de la mirada: el ojo de Bellessi no ve las cosas como objetos sino como rostros vueltos hacia su atención, y esto produce un tipo de saneamiento de la visión, una “regeneración” del vínculo del sujeto con lo real. Allí habita y condensa su hábito: mirar, hablar lo mirado en el poema, ser mirada y hablada en el lenguaje desde esa condición mortal que le da, a la poeta y a todas las criaturas, su lugar en el mundo.
Jorge Monteleone

Dibaxu

dibaxugelmanJuan Gelman, Dibaxu, ed. Seix Barral, Bs. As., 1994.

64 págs.

 Dibaxu es un poemario, integrado en el libro Salarios del impío y otros poemas, escrito en sefardí. Si bien la familia de Gelman es de origen judío ruso, nada tiene en principio que ver con el mundo de la versión sefardí del castellano. Escrito entre 1983 y 1985, comenta cómo, desde su posición de exiliado en aquel entonces, se fue acercando a este primer castellano de exilio. “…Sé que la sintaxis sefardí me devolvió un candor perdido y sus diminutivos, una ternura que está viva y, por eso, llena de consuelo. Quizás este libro apenas sea una reflexión sobre el lenguaje desde su lugar más calcinado, la poesía”.

En su presentación, Gelman sugiere leer en alta voz las dos versiones de cada poema, en sefardí y en castellano moderno.

Palabra viva

paalbravivajpgPalabra Viva. Textos de escritores y escritoras desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado.(Comp.), Ed. SEA (Sociedad de Escritores Argentinos, 2005, Buenos Aires.

256 págs.

La obra Palabra Viva es una recopilación de textos de escritoras y escritores desaparecidos durante la dictadura militar. Contiene textos de 71 de esos autores y de 32 solo se publican datos biográficos porque ha sido imposible hasta el momento encontrar sus textos.
La Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina -SEA- realizó un trabajo de tres años para recopilar los textos y las biografías de las escritoras y escritores desaparecidos. La CONABIP apoyó la sitematización realizada por la SEA y colaboró con la edición.

Retazos de mí

retazosmiMónica Cazón, Retazos de mí, microrrelatos, ed. de los cuatro vientos, Buenos Aires, 2008.

60 págs.

Cuando hablamos del microrrelato como de un recién llegado, nos referimos a que fue reconocido como género a partir de la segunda mitad del siglo XX, aproximadamente. Textos narrativos brevísimos los ha habido siempre, pero ¿de qué se trata esto?
Se trata de ser breve pero ser certero y profundo; de recoger en un vocabulario limitado el transcurso de un tiempo en el que se suceden los hechos que se narran. Se trata de elaborar sugerencias, transiciones, evocaciones, mundos reales o soñados en el espacio de unas cuantas oraciones.
Se trata de simplificar la realidad apelando a la profundidad, la ironía, el humor y la brevedad en un conjunto de palabras, despojado y exacto.”

Ejemplar donado por la autora, a quien agradecemos.

Cólera buey

colerabuey2Juan Gelman, Cólera buey, ed. Seix Barral, Buenos Aires, 1981

215 págs.

Con razón puede decirse que Cólera buey, aparecido por primera vez en 1971, es ya un clásico de la poesía argentina. Si la expresión “poesía social” quiere todavía decir algo -algo como poesía anclada en la experiencia compartida, impregnada de actualidad y de vida cotidiana, poesía que es historia sin dejar de ser imaginación, que es a la vez grito solitario y testimonio colectivo- ello se debe, sin duda, a que poetas como Juan Gelman han sido capaces de fundir ambos términos en un quehacer creativo, riguroso y original.

Una temporada en el infierno

temporadainfiernoArthur Rimbaud, Una temporada en el infierno, ed. Altamira, Buenos Aires, 2006

122 págs.

Poeta precoz, maldito, nihilista, loco… todo se ha dicho sobre Arthur Rimbaud. Lo cierto es que a los 17 años, se cuela en el tren que va a París y termina en la cárcel.
Buscando nuevas experiencias, cuando estalla la Comuna (París-1871), Rimbaud corre a la capital a reunirse con los comuneros. Junto a los revolucionarios redactará himnos y manifiestos, pero el burgués que hay en él no tardará en manifestarse: los abandona por sus groserías y la mala comida
Es entonces cuando el joven poeta, desengañado de todo ideal revolucionario, abraza el nihilismo. De ahí que busca inspiración en la disipación, la absoluta negación de todos los valores -tanto los revolucionarios como los burgueses- y en el abismo
En una carta remitida a un amigo en mayo de 1871 estima que el poeta tiene que convertirse en el “gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito y el sabio supremo”.
Después llegó su relación con Verlaine, las noches de hachís, su temporada en el infierno -esto es el tiempo que estuvo internado después del segundo intento de homicidio por parte de su amante-, y su vida a la deriva como traficante de esclavos y comerciante de artículos varios.
A 17 años de su última producción literaria -es decir apenas cumplidos los 37- Arthur Rimbaud muere en Marsella y pasa a ser para siempre y para todos, el poeta maldito.