Ética marica

eticamaricaPaco Vidarte, Ética marica, ed. Egales, Madrid, 2007.

177 págs.

Esto no es un libro. Es un interruptor. Un dispositivo que corta la corriente. Y que a la vez permite que algo se ponga en marcha, que algo se encienda. Me gustaría que la lectura de este libro supusiera un «clic», un chispazo que interrumpiera una cadencia de mierda, una bajada de tensión en el movimiento LGTBQ que debe terminar cuanto antes. Y que se encendiera otra forma de hacer las cosas y de comportarnos como maricas, lesbianas y trans frente a la sociedad y las propias tendencias involucionistas que anidan entre nosotros. Si esto no pasa, este libro no habrá funcionado.

Nació en Sevilla en 1970. Doctor en filosofía por la Universidad de Comillas (Premio Extraordinario de Licenciatura) y Máster en teoría psicoanalítica, fue profesor titular en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Es especialista en filosofía contemporánea, y en particular, en la obra de Jacques Derrida, sobre el que ha publicado numerosos libros, artículos, conferencias y traducciones. Es autor de Derritages. Une thèse en déconstruction (L’Harmattan, 2002), Filosofías del siglo XX (Síntesis, 2005), Guerra y filosofía, en colaboración con J. García-Caneiro (Tirant lo Blanc, 2002), Marginales. Leyendo a Derrida (UNED, 2000), Derrida, en colaboración con Cristina de Peretti (Ediciones del Orto, 1998) y ¿Qué es leer? La invención del texto en filosofía (Tirant lo Blanc, 2006). Desde 2003 es director del curso de enseñanza abierta de la UNED «Introducción a la Teoría Queer». En el ámbito de esta teoría, ha publicado los libros Homografías y Extravíos, ambos con Ricardo Llamas (Espasa-Calpe, 1991 y 2001) y Teoría Queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas, en colaboración con Javier Sáez y David Córdoba (Egales, 2005). Fue el pro-motor de uno de los primeros encuentros queer del estado español, el curso de verano de la UNED en A Coruña «Género y diferencia: estrategias para una crítica cultural» (2001) y ha impartido, asimismo, diversas conferencias donde aplica lecturas queer a las manifestaciones culturales (cine, internet, psicoanálisis, etc.).

Fiestas, Baños y Exilios

fiestasbaniosexilios2Flavio Rapisardi, Alejandro Modarelli, Fiestas, baños y exilios, los gays porteños en la última dictadura, ed. Sudamérica, Buenos Aires, 2001.

223 págs.

Los gays de Buenos Aires a fines de los años setenta inventan estaciones posibles para alimentar sus goces clandestinos. Estos combatientes del deseo trazan una cartografía profana: los baños públicos y los andenes ferroviarios, en los que construyen comunidades de paso; las fiestas particulares, concebidas como un teatro del artificio; los arroyos permisivos de El Tigre e incluso un dormitorio de la comisaría de la Casa Rosada. En ese territorio común se cruzan y hasta entablan un cuerpo a cuerpo con policías, militares y muchachos de sobreactuada virilidad. A través del relato de los protagonistas y de las huellas que éstos dejaron dispersas en textos, paredes y fotografías, los autores recuperan una memoria colectiva y la convierten en una herencia para los sucesores.

 Comentario de CLAUDIO ZEIGER:

Una mezcla de deseo y riesgo, de frivolidad y marginación, de ternura y terror, caracterizaron a una de las napas más secretas y menos exploradas de la vida cotidiana bajo la dictadura militar. A diferencia de otros relatos sobre la época, los avatares de los gays hacia fines de los setenta y principios de los ochenta en la Argentina producen aun hoy (cuando se los puede leer con la supuesta distancia de un mundo que definitivamente cambió) discursos sinuosos, contradictorios y en gran medida, insólitos. Las locas (como llaman los autores del libro, decididos a esgrimir políticamente un término peyorativo, a quienes dieron su testimonio) hablan acerca de sus prácticas con una honestidad brutal, una desmesura literaria y un coqueteo que no termina de extinguirse. Como diría el escritor chileno Pedro Lemebel sobre sí mismo (ver nota en página siguiente), hablan por su diferencia. Y esa diferencia, a la vez, va delimitando los distintos territorios que fueron transitados por los pasajeros del sexo gay bajo la dictadura.
Las tres partes en las que se divide el libro (las que aproximadamente se corresponden a las tres zonas mentadas en el título: las fiestas, los baños y los territorios del exilio) son las tres zonas básicas que –para los gays que pueden ser englobados bajo la categoría “minoría sexual”– operan como círculos concéntricos, que a veces se tocan y otras veces no, en esos típicos movimientos de lo que se dio en llamar una “cultura de cruces”. De eso trata Fiestas, baños y exilios: de cómo operó esa cultura de cruces (sociales, culturales y estéticos) en unos años tan poco proclives a la mezcla social y cultural.
Las primeras preguntas que pueden surgir entonces de la lectura son las siguientes: ¿qué tenían en común un habitué de los baños públicos (para tener sexo, se entiende), un plástico de iniciales FK que organizaba exóticas fiestas de disfraces, una mariquita de barrio humilde exiliado en alguna casita del conurbano harto de las detenciones y los maltratos policiales, o un sofisticado militante del Frente de Liberación Homosexual, más allá del deseo orientado hacia su propio sexo? ¿Vale igual la experiencia de un homosexual de doble apellido protegido por la familia, que el de uno ignoto y pobre? ¿Alcanza esa orientación común para agruparlos en un colectivo? ¿La experiencia de algunos, digamos, un tanto superficial, no habría ofendido a la conciencia política de otros? La conciencia de una vanguardia esclarecida que quería mezclar revolución y homosexualidad, ¿no quedaba al desnudo como un disparate mayúsculo, frente a la extrema frivolidad de la “masa” gay?
Flavio Rapisardi (escritor y coordinador del área de Estudios Queer de la Universidad de Buenos Aires) y Alejandro Modarelli (escritor y periodista) llevaron este concepto de cultura de cruces al propio entramado del libro. De hecho, Fiestas, baños y exilios no sólo es el resultado del “cruce” de visiones de dos autores sino que además es el resultado de un cruce de géneros: los testimonios y el ensayo crítico; el peinado de las teorías que reflexionan sobre las minorías sexuales (el “genre”, los gay studies, y finalmente la teoría queer, más proclive a romper el concepto de identidades y roles sexuales fijos) y la confrontación de tanta conceptualización con la experiencia de vida, de la calle, donde persisten con empecinamiento esos roles fijos y esos prototipos antiguos que se niegan a extinguirse (como el de la marica o elchongo, personajes de muchos de los relatos del libro). Deliberadamente juntaron a todos en una misma fiesta, los obligaron a mezclarse: a la loca travestida y al cuadro político, al poeta neobarroco y a la que imita divas de los años cuarenta.
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